albachupamunpie
Poeta recién llegado
Tengo tallada en mis huesos
cada palabra buena o mala
que salió de ti.
Asumí que fui un intento de corazón
y me quedé en caja de pandora.
Y si te fijas en el eco de mi risa
se puede ver
que sangra tu nombre.
Algunos me dicen que vas a volver, pero
yo siento que por más que te grite
no te vas a dar la media vuelta
y te veré girar la esquina
sin ni siquiera despedirte.
Y eso es lo más triste,
que no hubo despedida.
Pero no te preocupes,
es como si te hubieras quitado un peso de encima
y me di cuenta de ello desde el primer momento.
Cuando dejas de querer a una persona
no puedes hacer otra cosa que abandonarla.
Sé que no es el final del mundo pero
yo qué sé, duele.
Siendo sincera,
te mataría por el vacío que dejaste,
pero no creo que valga la pena
mancharme las manos con tu sangre.
Ya ves que el odio destronó al soñador
y mientras, tú y yo,
discutimos en lugar de hacer el amor.
Ya ves que a veces la ira
te endurece el corazón
y te nubla la mirada.
Sin embargo, todas las noches
intento engañarme
con que un desconocido
puede llegar y salvarme.
Quizás lo único que necesite
sea un abrazo que cure.
O quizás
ahora que te has ido
debería de empezar a asumir
que ésto va de sobrevivir
y no de vivir.
cada palabra buena o mala
que salió de ti.
Asumí que fui un intento de corazón
y me quedé en caja de pandora.
Y si te fijas en el eco de mi risa
se puede ver
que sangra tu nombre.
Algunos me dicen que vas a volver, pero
yo siento que por más que te grite
no te vas a dar la media vuelta
y te veré girar la esquina
sin ni siquiera despedirte.
Y eso es lo más triste,
que no hubo despedida.
Pero no te preocupes,
es como si te hubieras quitado un peso de encima
y me di cuenta de ello desde el primer momento.
Cuando dejas de querer a una persona
no puedes hacer otra cosa que abandonarla.
Sé que no es el final del mundo pero
yo qué sé, duele.
Siendo sincera,
te mataría por el vacío que dejaste,
pero no creo que valga la pena
mancharme las manos con tu sangre.
Ya ves que el odio destronó al soñador
y mientras, tú y yo,
discutimos en lugar de hacer el amor.
Ya ves que a veces la ira
te endurece el corazón
y te nubla la mirada.
Sin embargo, todas las noches
intento engañarme
con que un desconocido
puede llegar y salvarme.
Quizás lo único que necesite
sea un abrazo que cure.
O quizás
ahora que te has ido
debería de empezar a asumir
que ésto va de sobrevivir
y no de vivir.
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