pribislav
Poeta recién llegado
Fui un niño fatalista
Mi alivio y consuelo
Era la seguridad de mi muerte
En la infancia.
Evitaría el mundo de los adultos,
Difícil e inhóspito,
Y me sumiría,
Así lo pensaba,
Suavemente en la muerte,
Un ligero vértigo
Igual a las espirales incoloras
Que me abismaban cada noche al sueño
Miedo, luego calma, luego reposo.
Mas quién lo diría,
Crecí en el tiempo
Y la corriente día a día
Me fue arrastrando
Inesperadamente
A una vida de hombre
Que no me creo demasiado.
Mi vieja amiga,
La muerte postergada
Aguarda pacientemente.
No apresura su momento,
Que – lo sabe - llegará algún día.
Seré entonces de nuevo
El niño sereno y fatalista,
Y si la carne no me traiciona
En dolores y agonías,
Me entregaré
A las oscuras espirales de la muerte
Agradecido y maravillado
Por todo, todo lo que he vivido
Tantos años inesperados.
Mi alivio y consuelo
Era la seguridad de mi muerte
En la infancia.
Evitaría el mundo de los adultos,
Difícil e inhóspito,
Y me sumiría,
Así lo pensaba,
Suavemente en la muerte,
Un ligero vértigo
Igual a las espirales incoloras
Que me abismaban cada noche al sueño
Miedo, luego calma, luego reposo.
Mas quién lo diría,
Crecí en el tiempo
Y la corriente día a día
Me fue arrastrando
Inesperadamente
A una vida de hombre
Que no me creo demasiado.
Mi vieja amiga,
La muerte postergada
Aguarda pacientemente.
No apresura su momento,
Que – lo sabe - llegará algún día.
Seré entonces de nuevo
El niño sereno y fatalista,
Y si la carne no me traiciona
En dolores y agonías,
Me entregaré
A las oscuras espirales de la muerte
Agradecido y maravillado
Por todo, todo lo que he vivido
Tantos años inesperados.