Paseando por el valle del olvido,
Veo en la sonrisa de los niños la distancia,
En las madres el orgullo,
Y en los verdes prados tú destino,
Te deseo lo mejor,
Un amor que no pudo ser escrito,
Por la brevedad de tu querer,
O por la escasez de tus besos,
Pero jamás olvidare esos abrazos,
Transmitiéndome el calor de tus ojos,
Y el amanecer testigo de nuestros paseos,
La brisa acariciando ese bello tan lacio,
Eras la musa de mis poemas,
La diosa de mis jardines,
Y en mi pecho tú nombre proscrito,
Pensar en ti reconforta mis andares por este camino,
Cual ave rapaz emprendo valeroso el vuelo,
Y erguido tras este mural de olvido,
Anhelo tu rostro de ninfa,
Y por ti seria ángel caído,
Pero tú no aceptaste este cometido,
Obligado a olvidar en este asedio,
Tornaré fugaz,
Y no olvidare jamás,
El amor que compartimos.
Veo en la sonrisa de los niños la distancia,
En las madres el orgullo,
Y en los verdes prados tú destino,
Te deseo lo mejor,
Un amor que no pudo ser escrito,
Por la brevedad de tu querer,
O por la escasez de tus besos,
Pero jamás olvidare esos abrazos,
Transmitiéndome el calor de tus ojos,
Y el amanecer testigo de nuestros paseos,
La brisa acariciando ese bello tan lacio,
Eras la musa de mis poemas,
La diosa de mis jardines,
Y en mi pecho tú nombre proscrito,
Pensar en ti reconforta mis andares por este camino,
Cual ave rapaz emprendo valeroso el vuelo,
Y erguido tras este mural de olvido,
Anhelo tu rostro de ninfa,
Y por ti seria ángel caído,
Pero tú no aceptaste este cometido,
Obligado a olvidar en este asedio,
Tornaré fugaz,
Y no olvidare jamás,
El amor que compartimos.