Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fuiste mía cuando flotabas en mi sangre.
Yo sentí la dulce mirada de tus tiernos ojos
cuando se posaban en la llaga de mi amor.
Me arropabas con la calidez que generan tus manos
con la fricción de la caricia entregada.
Sí, tú fuiste mía cuando leyendo mis poemas
dormida te quedabas, la ilusión de mi corazón.
El sobresalto del alma al saber que allí tú estabas,
flotando, penetrándolo todo en lo más puro de mí.
Fuiste mía desde el momento que se asomó
la sonrisa a tus labios para mostrar las perlas de tu boca;
cuando la presencia de mi amor se vislumbraba
en el eco de tu nombre de mujer...
22 de Abril 2008