José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Fuiste tu la que sembró
la semilla de amor en mi corazón
y germinó, y se esparció,
como se extiende una verdolaga
en la extensa playa.
Invadió todo mi ser,
hasta el más recondito
espacio de mi, esta lleno de ti,
el aire que respiro huele a ti,
cuando exhalo fluyes tu
diluída en el aliento.
Las feromonas que transpiro
me huelen a ti, los billones
de servidluces que poseo
impregnados están de ti,
como una célula se multiplica,
así te esparciste en mi, llenándome...
Pero aun tengo hambre de ti,
de tus besos, de tus caricias,
de tu cuerpo, de tu sexo;
me derrito como una mantequilla
al sólo roce de tu labio en mi mejilla.
Y nos hemos fundido en un beso
que ha sellado nuestro amor,
y nos hemos mezclado,
como se mezclan los metales
en un crisol, como se entrelazan
las manos formando una comunión
espiritual. Así es el amor, ¡ Así...!
la semilla de amor en mi corazón
y germinó, y se esparció,
como se extiende una verdolaga
en la extensa playa.
Invadió todo mi ser,
hasta el más recondito
espacio de mi, esta lleno de ti,
el aire que respiro huele a ti,
cuando exhalo fluyes tu
diluída en el aliento.
Las feromonas que transpiro
me huelen a ti, los billones
de servidluces que poseo
impregnados están de ti,
como una célula se multiplica,
así te esparciste en mi, llenándome...
Pero aun tengo hambre de ti,
de tus besos, de tus caricias,
de tu cuerpo, de tu sexo;
me derrito como una mantequilla
al sólo roce de tu labio en mi mejilla.
Y nos hemos fundido en un beso
que ha sellado nuestro amor,
y nos hemos mezclado,
como se mezclan los metales
en un crisol, como se entrelazan
las manos formando una comunión
espiritual. Así es el amor, ¡ Así...!
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