Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Oh, amada! eleva tus ojos al cielo,
redime tus congojas cristianas,
dame tus manos dormidas, ya acontecidas.
¡Oh amada! Sé gaviota de alas extendidas...
Purga mis culpas, purga tus culpas amada mía.
¡Oh amada! Yaces vencida, pero deja ya esas
muecas de rama aprisionada, partida...
Abandona las feas marcas de muñeca caída.
¡Oh amada! Iremos más allá de incesantes
crepúsculos más allá de reiteradas bahías y piélagos,
más allá de lagos profundos enquistados en el cielo
más allá del corazón contraído por los gemidos
y de mis gemidos por tus entrañas dolidas...
¡Oh amada! mi cariño y mi consuelo no se
apagan...toma esa cuerda ascendida ¡ levita!
Queda por un instante a merced de la incesante
fulguración de mi alma ... deja que te salve...
deja que me salve, deja que ahonde...
déjala, déjala, déjala que implore... ella sabe...
que sufres de amor y se une completa a mi pena...
redime tus congojas cristianas,
dame tus manos dormidas, ya acontecidas.
¡Oh amada! Sé gaviota de alas extendidas...
Purga mis culpas, purga tus culpas amada mía.
¡Oh amada! Yaces vencida, pero deja ya esas
muecas de rama aprisionada, partida...
Abandona las feas marcas de muñeca caída.
¡Oh amada! Iremos más allá de incesantes
crepúsculos más allá de reiteradas bahías y piélagos,
más allá de lagos profundos enquistados en el cielo
más allá del corazón contraído por los gemidos
y de mis gemidos por tus entrañas dolidas...
¡Oh amada! mi cariño y mi consuelo no se
apagan...toma esa cuerda ascendida ¡ levita!
Queda por un instante a merced de la incesante
fulguración de mi alma ... deja que te salve...
deja que me salve, deja que ahonde...
déjala, déjala, déjala que implore... ella sabe...
que sufres de amor y se une completa a mi pena...
Última edición: