Princesa De Hielo
Poeta recién llegado
A la luz de la negra noche bailaré con el olvido el vals en nombre de tu recuerdo,
al filo de la cuchilla sufrirá mi cuerpo tu ausencia,
ya nada importa en este momento nada tiene valor.
No encuentro en ninguna parte ese calor que me daba tu cuerpo,
solo encuentro la tibieza con la que mi alma se aferra a los pocos recuerdos de nuestros momentos mas significativos que me quedan.
En este momento quisiera que la muerte viniera por mí,
quisiera encontrar en su abrazo el consuelo que tanto anhelo,
encontrar en su refugio la calma después de la tormenta que se suponía debía llegar el día en que todo pasó.
Y todo este tiempo la soledad ha sido mi mejor amiga,
ha estado conmigo desde el inicio de este largo camino después de ti,
me ha acompañado y no me ha abandonado ni a sol ni a sombra,
me ha susurrado al oído las dulces ideas que el dejar de existir provoca en momentos de gran soledad como este.
Aún así y después de todo lo que he sufrido y llorado por todo esto,
he llegado a acostumbrarme a la soledad,
a su sabor, a su textura,
he llegado a acostumbrarme a como se siente la soledad,
mi alma ya no siente, mi corazón ya no palpita,
pero aún me queda algo,
esta soledad que no me abandona.
Por estas razones y muchas otras más,
hoy he forzado a mi memoria a despedirse de tu recuerdo,
debo hacerlo por mi,
por la soledad que hay en mi,
mi mejor amiga.
al filo de la cuchilla sufrirá mi cuerpo tu ausencia,
ya nada importa en este momento nada tiene valor.
No encuentro en ninguna parte ese calor que me daba tu cuerpo,
solo encuentro la tibieza con la que mi alma se aferra a los pocos recuerdos de nuestros momentos mas significativos que me quedan.
En este momento quisiera que la muerte viniera por mí,
quisiera encontrar en su abrazo el consuelo que tanto anhelo,
encontrar en su refugio la calma después de la tormenta que se suponía debía llegar el día en que todo pasó.
Y todo este tiempo la soledad ha sido mi mejor amiga,
ha estado conmigo desde el inicio de este largo camino después de ti,
me ha acompañado y no me ha abandonado ni a sol ni a sombra,
me ha susurrado al oído las dulces ideas que el dejar de existir provoca en momentos de gran soledad como este.
Aún así y después de todo lo que he sufrido y llorado por todo esto,
he llegado a acostumbrarme a la soledad,
a su sabor, a su textura,
he llegado a acostumbrarme a como se siente la soledad,
mi alma ya no siente, mi corazón ya no palpita,
pero aún me queda algo,
esta soledad que no me abandona.
Por estas razones y muchas otras más,
hoy he forzado a mi memoria a despedirse de tu recuerdo,
debo hacerlo por mi,
por la soledad que hay en mi,
mi mejor amiga.