Ese dolor fue tan real,
Unidos por sus manos,
Separándose después,
Por siempre.
Ella obligada por fuerzas terrenales,
Triste se une en matrimonio,
Con alguien llamado Desconocido con dinero.
Mismo momento en que su alma muere.
El, sus lágrimas deja caer.
Solo del recuerdo se aferra,
Para no ser sumido más,
En las profundidades de la tristeza misma que lo abraza, estrangulándolo.
Ellos, quienes alguna vez juntos estuvieron,
Prometiéndose nunca dejarse,
En sus vidas
En esas espirituales, celestiales,
Sin tiempo alguno que importe,
Ni el dinero, mucho menos apariencias,
Lo cumplirán.
Se cuidarán
Sin importan donde,
Cuando, ni como.
Por siempre, hasta el fin.