El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Me aíslo.
Me podo la confianza,
me arranco de raíz todo buen sentimiento.
Me anulo todas las salidas que pudieran terminare en algo.
Me urbanizo en errores sobre cimientos mentirosos.
Te estás muriendo a un par de puertas de mi casa,
o naciendo,
y no sé, ni pregunto tu nombre.
Pero me creo que sé,
porque escucho las noticias y fui a una escuela.
Camino el barrio
y vos estás escondida.
Aburrida atrás de alguna de esas puertas,
y no te arranco una sonrisa.
Estás en una silla de ruedas
y yo no te saco a pasear.
Estás amargado, y no te cebo un mate.
Harto,
y no te mancho el hombro de verde
con una palmada de esperanza
que diga: Dale. No pasa nada…
Estas ciego,
y no te leo este poema…
Simplemente,
espero mi turno también, a unos metros de tu puerta.
Cargando con mi parte de la culpa de no haber hecho.
Me podo la confianza,
me arranco de raíz todo buen sentimiento.
Me anulo todas las salidas que pudieran terminare en algo.
Me urbanizo en errores sobre cimientos mentirosos.
Te estás muriendo a un par de puertas de mi casa,
o naciendo,
y no sé, ni pregunto tu nombre.
Pero me creo que sé,
porque escucho las noticias y fui a una escuela.
Camino el barrio
y vos estás escondida.
Aburrida atrás de alguna de esas puertas,
y no te arranco una sonrisa.
Estás en una silla de ruedas
y yo no te saco a pasear.
Estás amargado, y no te cebo un mate.
Harto,
y no te mancho el hombro de verde
con una palmada de esperanza
que diga: Dale. No pasa nada…
Estas ciego,
y no te leo este poema…
Simplemente,
espero mi turno también, a unos metros de tu puerta.
Cargando con mi parte de la culpa de no haber hecho.