martamarques
Poeta adicto al portal
Gallarda como una rosa
Mujer, encanto del alma,
de mi amor, estrella hermosa.
Gallarda como una rosa,
y esbelta, como la palma.
Escucha el triste lamento
del melancólico acento
de mi pecho palpitante.
!Errante!
Reina mía, mi canción,
es triste, ignorada, oscura.
Pero en ella, virgen pura,
te entrego mi corazón.
Cuando aspiro de la flor
suspiro yo por tu amor,
el embelesado aroma,
¡Asoma!
En el parque, junto al río
siento el dulce murmurar,
mientras miro tu brillar
en las hojas del rocío.
Entonces, graciosa y bella,
como a la polar estrella
te miro en mi fantasía,
¡Poesía!
Es tanto lo que te adoro
y lo que te quiero es tanto,
que te nombro cuando canto
y te nombro mientras lloro.
Si entre la brisa que juega,
temblando a tu vida llega
una queja plañidera,
¡Sincera!
Escucha por compasión,
no la desprecies te pido,
que es el amante gemido
de mi pobre corazón.
Que suplica mientras ruega
con las penas no se juega.
Y canta con el quebranto
¡mi llanto!
Marta Marques
Mujer, encanto del alma,
de mi amor, estrella hermosa.
Gallarda como una rosa,
y esbelta, como la palma.
Escucha el triste lamento
del melancólico acento
de mi pecho palpitante.
!Errante!
Reina mía, mi canción,
es triste, ignorada, oscura.
Pero en ella, virgen pura,
te entrego mi corazón.
Cuando aspiro de la flor
suspiro yo por tu amor,
el embelesado aroma,
¡Asoma!
En el parque, junto al río
siento el dulce murmurar,
mientras miro tu brillar
en las hojas del rocío.
Entonces, graciosa y bella,
como a la polar estrella
te miro en mi fantasía,
¡Poesía!
Es tanto lo que te adoro
y lo que te quiero es tanto,
que te nombro cuando canto
y te nombro mientras lloro.
Si entre la brisa que juega,
temblando a tu vida llega
una queja plañidera,
¡Sincera!
Escucha por compasión,
no la desprecies te pido,
que es el amante gemido
de mi pobre corazón.
Que suplica mientras ruega
con las penas no se juega.
Y canta con el quebranto
¡mi llanto!
Marta Marques