Maroc
Alberto
No preguntar por gentes que hablan llano
pues ellas no traen nada a la cultura,
no mas que algunos callos en la mano
con el dulce dulzor de la ternura.
No preguntar por gentes, pues es vano,
porque ellas saben poco de tortura,
cosa que si conviene a algún enano
subido al Ministerio de Basura.
No sea que se despisten como en Babia,
los libros, las lecciones y la rabia,
que gusta a algún tunante ennoblecido
buscador del honor del Cid sin silla,
perdiendo, como siempre, la semilla
de ese pueblo tan sabio y tan querido.
A mis abuelos de Galicia.
pues ellas no traen nada a la cultura,
no mas que algunos callos en la mano
con el dulce dulzor de la ternura.
No preguntar por gentes, pues es vano,
porque ellas saben poco de tortura,
cosa que si conviene a algún enano
subido al Ministerio de Basura.
No sea que se despisten como en Babia,
los libros, las lecciones y la rabia,
que gusta a algún tunante ennoblecido
buscador del honor del Cid sin silla,
perdiendo, como siempre, la semilla
de ese pueblo tan sabio y tan querido.
A mis abuelos de Galicia.
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