Es mediodía.
El caballo recorre,
Sin descanso, tregua,
Ese camino
De sobras conocido,
Pero que no lleva
A una posible salida.
Y relincha,
Culpando a la tierra
Que le dio vida,
Al agua
Que alivió su sed,
Al aire
Que acompañó sus galopadas
Cuando de su sombra huía.
Hay furia, hay ira;
Porque no entiende
Qué demonios
Se instalaron en su sangre,
Dónde extravió su templanza,
Cuándo se asustó del reflejo
Que la laguna le mostraba.
Hay una red de espinas
Que le estrangula por dentro;
Hay un ser extraño
Que le devolvió la mirada,
Le esclavizó para ser su dueño.
Hay pozos oscuros
Donde los ojos velaban,
Aquéllos que eran su faro,
Pero que hoy son
Dos abismos negros
Que decretan su futuro,
Su destino cierto.
El caballo recorre,
Sin descanso, tregua,
Ese camino
De sobras conocido,
Pero que no lleva
A una posible salida.
Y relincha,
Culpando a la tierra
Que le dio vida,
Al agua
Que alivió su sed,
Al aire
Que acompañó sus galopadas
Cuando de su sombra huía.
Hay furia, hay ira;
Porque no entiende
Qué demonios
Se instalaron en su sangre,
Dónde extravió su templanza,
Cuándo se asustó del reflejo
Que la laguna le mostraba.
Hay una red de espinas
Que le estrangula por dentro;
Hay un ser extraño
Que le devolvió la mirada,
Le esclavizó para ser su dueño.
Hay pozos oscuros
Donde los ojos velaban,
Aquéllos que eran su faro,
Pero que hoy son
Dos abismos negros
Que decretan su futuro,
Su destino cierto.