Alejandro Magno
Poeta recién llegado
Me diste a elegir entre tu compañia y tu lealtad,
y como toda decisión del corazon fue difícil de tomar.
Basta que uno no quiera para que ambos dos no puedan barajar.
Al amor con amor, y a la amistad con amistad.
Dar amor y esperar ser amado nunca será amar,
es meramente estar asustado.
Aunque al paladar dañado,
lo dulce siempre le parecerá amargo.
Es que a la luz tenue de las velas,
Nunca nos funcionó el detector de mentiras.
Y mientras mas se alimenta la ilusión,
más se teme a ella misma.
A nombre siempre del amor,
dejamos la cuenta cuando nos duele el alma.
Cuando somos conscientes que tiramos de una cuerda,
que no siempre esta amarrada.
Es que, por amor se sufre solo una vez,
la segunda es simple idiotez.
Sabrás cuando te vendan por ilusión una mentira,
Cuando negocien con vos con hipocresía.
A otro corazón con ese cuento,
que los sentimientos puros duran solo un momento.
Al amor verdadero no hay que temerlo, ni buscarlo,
simplemente sin la venda en los ojos esperarlo
Hoy mientras vos te arreglas y pensás,
que no hay maquillaje para el alma.
Yo, te admiro con mi ser entre tus brazos,
y mi cuerpo en la cama.
Aferrado a eso de que,
aunque siempre existirán los roces.
La llama de nuestra inmensa ilusión,
reduciría a brazas un inmenso bosque.
y como toda decisión del corazon fue difícil de tomar.
Basta que uno no quiera para que ambos dos no puedan barajar.
Al amor con amor, y a la amistad con amistad.
Dar amor y esperar ser amado nunca será amar,
es meramente estar asustado.
Aunque al paladar dañado,
lo dulce siempre le parecerá amargo.
Es que a la luz tenue de las velas,
Nunca nos funcionó el detector de mentiras.
Y mientras mas se alimenta la ilusión,
más se teme a ella misma.
A nombre siempre del amor,
dejamos la cuenta cuando nos duele el alma.
Cuando somos conscientes que tiramos de una cuerda,
que no siempre esta amarrada.
Es que, por amor se sufre solo una vez,
la segunda es simple idiotez.
Sabrás cuando te vendan por ilusión una mentira,
Cuando negocien con vos con hipocresía.
A otro corazón con ese cuento,
que los sentimientos puros duran solo un momento.
Al amor verdadero no hay que temerlo, ni buscarlo,
simplemente sin la venda en los ojos esperarlo
Hoy mientras vos te arreglas y pensás,
que no hay maquillaje para el alma.
Yo, te admiro con mi ser entre tus brazos,
y mi cuerpo en la cama.
Aferrado a eso de que,
aunque siempre existirán los roces.
La llama de nuestra inmensa ilusión,
reduciría a brazas un inmenso bosque.