AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
después de que la aurora
desvistiera por fin los veladores de nuestra galaxia más limpia
aún podría pisar las hojas clandestinas que vagan en el muro
y los cristales de papel que incineran esta herida por el rótulo de nieve
escribirían con blanco a las olas presurosas que se pierden en el pasto
porque el pensamiento traspasa mi fronteras más difusa
en ese punto que es un pétalo sobre los pies de nadie
de a poco cortaremos el nudo que se traba sobre el nudo
el lapso del no tiempo purgado en la ventana
y la cosecha de nieve en la cueva de los párpados
aunque las primeras golondrinas se encierren en el cajón
en la nube más remota donde mis alas tocan la tierra
pero si este barro no deshace el humo
que estuvo en los rincones más urgentes de mi abrigo
para qué nos molestamos en deshojar la garganta
desvistiera por fin los veladores de nuestra galaxia más limpia
aún podría pisar las hojas clandestinas que vagan en el muro
y los cristales de papel que incineran esta herida por el rótulo de nieve
escribirían con blanco a las olas presurosas que se pierden en el pasto
porque el pensamiento traspasa mi fronteras más difusa
en ese punto que es un pétalo sobre los pies de nadie
de a poco cortaremos el nudo que se traba sobre el nudo
el lapso del no tiempo purgado en la ventana
y la cosecha de nieve en la cueva de los párpados
aunque las primeras golondrinas se encierren en el cajón
en la nube más remota donde mis alas tocan la tierra
pero si este barro no deshace el humo
que estuvo en los rincones más urgentes de mi abrigo
para qué nos molestamos en deshojar la garganta
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