humanoide
Poeta fiel al portal
Gárgolas
En lo alto de la inmundicia,
junto a las pacientes gárgolas,
intento escuchar tu voz
tu bello canto que mi paz envicia.
Las gárgolas infernales
gritan en silencio,
intentando nublar mis pensamientos,
acallar tu aroma llamándome en el viento.
¡Calla maldito cuervo!
¡Callen malditas canteras!
Quiero escuchar su piel y su mirada,
tocar su llanto y besar sus pasos.
¡¿Que tan alto he de vender mi alma?!
A ustedes… Insensibles piedras
de rostros atroces e irascibles
apresadas al veneno de la hiedra.
¡Escupan sus blasfemias!
¡Escupan al vacío de la noche!
Lejos del susurro de su encanto,
lejos de su aroma de amaranto.
En lo alto de la inmundicia,
junto a las pacientes gárgolas,
intento escuchar tu voz
tu bello canto que mi paz envicia.
Las gárgolas infernales
gritan en silencio,
intentando nublar mis pensamientos,
acallar tu aroma llamándome en el viento.
¡Calla maldito cuervo!
¡Callen malditas canteras!
Quiero escuchar su piel y su mirada,
tocar su llanto y besar sus pasos.
¡¿Que tan alto he de vender mi alma?!
A ustedes… Insensibles piedras
de rostros atroces e irascibles
apresadas al veneno de la hiedra.
¡Escupan sus blasfemias!
¡Escupan al vacío de la noche!
Lejos del susurro de su encanto,
lejos de su aroma de amaranto.