Anne_
I killed Bukowski.
Una cosa es la una y otra cosa es la otra
Si hubieses podido volar,
si hubieses podido ser invisible.
Todo lo que hace falta es un mal día,
la razón, la ley, el orden, los malos entendidos,
los recuerdos, los disturbios, los almuerzos,
las fornicaciones, las paradas del autobús,
los árboles, todo se termina en un mal día,
ahora que he encontrado tus sueños
debajo de donde se refugiaba tu sombra,
se ha empobrecido mi cabello,
y este es mi mal día.
Hoy le disparé a una anciana y caí de rodillas
bañada en carcajadas
mientras me arrancaba la máscara, dulce nada,
he colado gatos en la licuadora
barajando la posibilidad
de tener un ojo a su lado del otro, dulce nada,
cada día me asemejo más al refugio de tu sombra,
trato de golpearme la coronilla
contra el lavabo como solías hacerlo,
trato de desquitar mi cordura
contra las cortinas y tiemblo
cuando alguien me dice “taxi señorita”… Dulce nada.
Rejuvenezco cada vez que dibujo
tus cuencas sobres mis parpados, desparramo:
He perdido el hijo que jamás parí!
Tuve que envolverlo en ladrillos
y rosas de yogurt colorado y lanzar su aliento
desde lo más alto del infierno,
y tuve que quedarme ahí, viendo como sus alitas
se extinguían entre gente que cree
que porque no mata, ni roba, ni viola,
ni miente, ni nada, no tiene parte
en toda esta mierda.
La sequedad de mis pechos te extraña,
como las aguas que fingen de nubes
en los bordes del techo
pendiendo como candelabros inmensos,
oh débil corazón, pajarito mío,
pajarito jamás tuyo,
yo le pido perdón por ti,
yo hubiese muerto por ti…
Como ahora yaces muerto…
Por ti.
Si hubieses podido volar,
si hubieses podido ser invisible.
Todo lo que hace falta es un mal día,
la razón, la ley, el orden, los malos entendidos,
los recuerdos, los disturbios, los almuerzos,
las fornicaciones, las paradas del autobús,
los árboles, todo se termina en un mal día,
ahora que he encontrado tus sueños
debajo de donde se refugiaba tu sombra,
se ha empobrecido mi cabello,
y este es mi mal día.
Hoy le disparé a una anciana y caí de rodillas
bañada en carcajadas
mientras me arrancaba la máscara, dulce nada,
he colado gatos en la licuadora
barajando la posibilidad
de tener un ojo a su lado del otro, dulce nada,
cada día me asemejo más al refugio de tu sombra,
trato de golpearme la coronilla
contra el lavabo como solías hacerlo,
trato de desquitar mi cordura
contra las cortinas y tiemblo
cuando alguien me dice “taxi señorita”… Dulce nada.
Rejuvenezco cada vez que dibujo
tus cuencas sobres mis parpados, desparramo:
He perdido el hijo que jamás parí!
Tuve que envolverlo en ladrillos
y rosas de yogurt colorado y lanzar su aliento
desde lo más alto del infierno,
y tuve que quedarme ahí, viendo como sus alitas
se extinguían entre gente que cree
que porque no mata, ni roba, ni viola,
ni miente, ni nada, no tiene parte
en toda esta mierda.
La sequedad de mis pechos te extraña,
como las aguas que fingen de nubes
en los bordes del techo
pendiendo como candelabros inmensos,
oh débil corazón, pajarito mío,
pajarito jamás tuyo,
yo le pido perdón por ti,
yo hubiese muerto por ti…
Como ahora yaces muerto…
Por ti.