Norainu
Poeta fiel al portal
Gatos.
El jardín acaricia mis piernas con un césped de miles de colas de gato.
No piden de comer y tampoco puedo pisarlos.
Se escurren bajo mis pies con caricias blandas y peludas.
Suerte que no ronronean.
Sentado en un banco de piedra leo poesías,
frente a la casa en ruinas.
Edificio que conocí antaño, en la lejana infáncia.
Quisiera encontrar la lógica del frío que estoy pasando.
Curiosamente siempre estoy esperando,
yo solo sé que esperar.
Me levanto a la niebla insultante
que cierra las rejas en una mentira gris.
Me estiraría entre las infinitas patas,
con sus almohadillas llenas de uñas.
Dormir entre sus abrigos, pisándome
y buscando el calor en mis costillas.
Ofendido por tu ausencia.
Llegas tarde a el resto de mi vida.
Suerte que no ronronean.
El jardín acaricia mis piernas con un césped de miles de colas de gato.
No piden de comer y tampoco puedo pisarlos.
Se escurren bajo mis pies con caricias blandas y peludas.
Suerte que no ronronean.
Sentado en un banco de piedra leo poesías,
frente a la casa en ruinas.
Edificio que conocí antaño, en la lejana infáncia.
Quisiera encontrar la lógica del frío que estoy pasando.
Curiosamente siempre estoy esperando,
yo solo sé que esperar.
Me levanto a la niebla insultante
que cierra las rejas en una mentira gris.
Me estiraría entre las infinitas patas,
con sus almohadillas llenas de uñas.
Dormir entre sus abrigos, pisándome
y buscando el calor en mis costillas.
Ofendido por tu ausencia.
Llegas tarde a el resto de mi vida.
Suerte que no ronronean.
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