JLA
Poeta asiduo al portal
Llegaste a la extraviaba orilla,
De la playa antártica, Gaviota con alas de papel volabas,
Alas de acordeón y guitarra,
Por un cielo lleno de lluvia, Mirabas,
Impaciente todo ahumado paisaje...
Te sentabas encima de los barcos y sus pescadores,
Mirabas, A las personas con sus coches de luto,
A las mujeres, Con sus sueños de cofres,
Y volando por la ciudad enfurecida,
Se fueron trizando tus alas,
Se fueron endureciendo como el cemento,
Con los vientos de plata,
Se rompieron como espejos...
Mirabas, A los niños perdidos,
En brazos ajenos,
A los perros vagabundos encima de un diario que lloraba,
Buscabas algún amuleto perdido en el cielo,
Como quien busca un tesoro en sus sueños,
Y poco a poco perdiste el vuelo,
Gaviota desvanecida...
Y caíste a la orilla,
De una playa desmenuzada,
Con una arena de fuego, Como aurora silenciosa,
Sin alas gaviota, Mirando el sol desvanecido,
Te dormiste, Estrellada...
Y llego la luna a hablarte con sus olas,
anclaste tu pecho mojado,
Tus ojos brillaban como dos copas sonámbulas,
Se amarro tu esperanza endurecida,
Con piedras y espuma.
Con cristal en las pupilas negras,
Te tendiste en un insomnio con voces de temporal y agua,
Encima de la neblina matutina, Y su magia que allí era perfecta,
O pintada bajo un atardecer que bosteza,
Con los sueños ya muertos,
Y sin alas, Para ya no seguir volando,
En un paisaje de cenizas,
Que desterró el amor tan vivo,
Con voz de aluminio,
Y colmillos amarillos...
De la playa antártica, Gaviota con alas de papel volabas,
Alas de acordeón y guitarra,
Por un cielo lleno de lluvia, Mirabas,
Impaciente todo ahumado paisaje...
Te sentabas encima de los barcos y sus pescadores,
Mirabas, A las personas con sus coches de luto,
A las mujeres, Con sus sueños de cofres,
Y volando por la ciudad enfurecida,
Se fueron trizando tus alas,
Se fueron endureciendo como el cemento,
Con los vientos de plata,
Se rompieron como espejos...
Mirabas, A los niños perdidos,
En brazos ajenos,
A los perros vagabundos encima de un diario que lloraba,
Buscabas algún amuleto perdido en el cielo,
Como quien busca un tesoro en sus sueños,
Y poco a poco perdiste el vuelo,
Gaviota desvanecida...
Y caíste a la orilla,
De una playa desmenuzada,
Con una arena de fuego, Como aurora silenciosa,
Sin alas gaviota, Mirando el sol desvanecido,
Te dormiste, Estrellada...
Y llego la luna a hablarte con sus olas,
anclaste tu pecho mojado,
Tus ojos brillaban como dos copas sonámbulas,
Se amarro tu esperanza endurecida,
Con piedras y espuma.
Con cristal en las pupilas negras,
Te tendiste en un insomnio con voces de temporal y agua,
Encima de la neblina matutina, Y su magia que allí era perfecta,
O pintada bajo un atardecer que bosteza,
Con los sueños ya muertos,
Y sin alas, Para ya no seguir volando,
En un paisaje de cenizas,
Que desterró el amor tan vivo,
Con voz de aluminio,
Y colmillos amarillos...
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