Lhucas
Poeta recién llegado
Rodeado de abismos
camino ciego
por la senda del que
le asusta caminar,
sin entender porqué sus pasos
me dirijen hacia el lugar
de donde juré jamás volver,
y soy consciente.
Las mareas del mar de ceniza
me arrastran hacia la incertidumbre,
vuelvo a ver los ojos de las gaviotas
estallados en sangre,
están hambrientas,
y cada noche me susurran
aquella vieja nana,
lenta,
suave,
la caricia que se convierte
en bofetada al volver la vista.
Conozco el camino
y he aprendido a caminar
ciego y sordo,
quizás de esta manera
no me logren atrapar.
camino ciego
por la senda del que
le asusta caminar,
sin entender porqué sus pasos
me dirijen hacia el lugar
de donde juré jamás volver,
y soy consciente.
Las mareas del mar de ceniza
me arrastran hacia la incertidumbre,
vuelvo a ver los ojos de las gaviotas
estallados en sangre,
están hambrientas,
y cada noche me susurran
aquella vieja nana,
lenta,
suave,
la caricia que se convierte
en bofetada al volver la vista.
Conozco el camino
y he aprendido a caminar
ciego y sordo,
quizás de esta manera
no me logren atrapar.