Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
GAZA
Todos estaban en la calle tendidos, muertos, las partes confundidas con el fierro, el cemento, la locura, los gritos desesperados, un padre agónico que gritaba de dolor, un dolor contenido, que no venía de sus heridas, venían del aquel túnel de alma que lo hace más desgarrador, hincado abrazando a su hijo muerto, solo se escuchaba decir; ¡Oh Dios, oh mi Dios!, algunos trataron de advertirle que venían más ataques, pero nadie logro alejarlo del inminente siguiente bombardeo, se quedó solo, llorando, inmensamente solo, y en mi mente una sola pregunta al cruzar el umbral de aquella siniestra escena; ¿Por qué no has abandonado?
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