este insigne hospedaje, esta bendita casa viva en sangre y fuego,
- Gaia, la Tierra, digo -
¿ sabré habitarla ? ¿ y vivirla ? ¿ y compartirla ?
en la infinitud del cosmos, a su corazón ciño el oído
y sueño, dialogo con él y asumo el sacramento de la luz
y el áspid de la muerte;
abrazados, sintiéndonos, quema la verdad, la conciencia vibra,
y un relámpago de amor prende los brazos de huesos y de piedras;
ah, esta acogida, este haz de dulzura, esta esperanza:
abrasamiento puro de espíritu y espíritu;
[ haremos de esta tierra un sol]
del libro Todos los fuegos
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