Te noto, te siento,
Tan profundamente cercana,
Aunque lejana y ausente
Te desee hasta quedarme sin fuerzas;
Pero siempre permaneces,
Agazapada, al acecho,
Respirando tras de mi nuca,
Que de tu sombra
Ya no aspiro a liberarme,
A alzarme desde tu prisión oscura.
Me he rendido a tus brazos,
Que aunque heridas en mi piel producen,
Aun así me reconfortas
Porque eres fiel para conmigo,
La única que sobre mí te vuelcas,
La única para la que yo existo,
La que se queda hasta el final
Cuando el ruido y el estrépito
Desaparezcan.
Hazme daño con cuidado;
Que mi cuerpo lo resista.
Sólo tengo tu compañía
En este mar revuelto,
En este infierno sin cielo
En que se va convirtiendo la vida,
Al caer uno por uno,
Los sueños, los deseos, las esperanzas,
Que se hicieron trizas
Cuando el teatro cerró el telón
Al ver como el frágil equilibrio se disolvía.
Dame tu beso,
De hierro y ceniza;
Estreméceme con tu canción de pérdida
Y de soledad absolutas.
Méceme mientras la cortina de lágrimas
No me deja ver la noche
Que cada vez más se aproxima;
Susurra tus palabras de verdad desnuda,
Mientras me tiendes las manos,
Mi hermana, mi única amiga,
Tristeza,
Con tu capa de desesperación
En el recinto de mi habitación,
Abierta.
Tan profundamente cercana,
Aunque lejana y ausente
Te desee hasta quedarme sin fuerzas;
Pero siempre permaneces,
Agazapada, al acecho,
Respirando tras de mi nuca,
Que de tu sombra
Ya no aspiro a liberarme,
A alzarme desde tu prisión oscura.
Me he rendido a tus brazos,
Que aunque heridas en mi piel producen,
Aun así me reconfortas
Porque eres fiel para conmigo,
La única que sobre mí te vuelcas,
La única para la que yo existo,
La que se queda hasta el final
Cuando el ruido y el estrépito
Desaparezcan.
Hazme daño con cuidado;
Que mi cuerpo lo resista.
Sólo tengo tu compañía
En este mar revuelto,
En este infierno sin cielo
En que se va convirtiendo la vida,
Al caer uno por uno,
Los sueños, los deseos, las esperanzas,
Que se hicieron trizas
Cuando el teatro cerró el telón
Al ver como el frágil equilibrio se disolvía.
Dame tu beso,
De hierro y ceniza;
Estreméceme con tu canción de pérdida
Y de soledad absolutas.
Méceme mientras la cortina de lágrimas
No me deja ver la noche
Que cada vez más se aproxima;
Susurra tus palabras de verdad desnuda,
Mientras me tiendes las manos,
Mi hermana, mi única amiga,
Tristeza,
Con tu capa de desesperación
En el recinto de mi habitación,
Abierta.