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Me sumerjo en mis pensamientos,
mi ser se estremece,
fantasmas del pasado afloran en mi mente,
retumban ecos de un tiempo ya pasado,
mientras ella se sumerge
en un mar doliente de pecado.
Desliza sus dedos por el cristal
de quimeras ausentes,
siente la fragilidad de su propia existencia,
entre susurros de una noche
donde crecen sueños de violetas muertas
buscando la paz
en medio de un turbulento abismo ensombrecido.
Cautiva en la mente del silencio acusador,
resuena en mi pecho un latir desgarrado,
un eco lejano de sinsabores rotos,
que me lleva a un acantilado
ensombrecido y helado.
Mas en su mirada aún brilla una chispa,
como las plumas del pavo real, tan bellas,
multicolores, envidiadas por todas las aves
del paraíso de la sabiduría y la sapiencia.
Valentía osada, tenacidad inquebrantable,
un destello de luz en la oscuridad más densa,
la guía de la inseguridad y del poeta muerto
avanzando entre sombras y murmullos
la incultura de la picadura de avispa.
Ella avanza con paso firme y decidido,
enfrentando los miedos y los demonios callados,
hasta encontrar el sin sabor de la frustración
de la montaña sin nieve, del valle sin agua,
sólo páramo yermo.
Estas banalidades incrustadas
en los seres humanos
enmarañan mis sentimientos,
entre colores grises y pardos,
maldad como el perfume de la noche.
Temiendo la expansión hacia el infinito,
tú, envidia de la sin razón fluye con la vida,
y navega hacia el paraíso
donde los sueños se hacen realidad
entre vergeles y fantasías..
Me sumerjo en mis pensamientos,
mi ser se estremece,
fantasmas del pasado afloran en mi mente,
retumban ecos de un tiempo ya pasado,
mientras ella se sumerge
en un mar doliente de pecado.
Desliza sus dedos por el cristal
de quimeras ausentes, siente la fragilidad
de su propia existencia,
entre susurros de una noche
donde crecen sueños de violetas muertas
buscando la paz
en medio de un turbulento abismo ensombrecido.
Cautiva en la mente del silencio acusador,
resuena en mi pecho un latir desgarrado,
un eco lejano de sinsabores rotos,
que me lleva a un acantilado
ensombrecido y helado.
Mas en su mirada aún brilla una chispa,
como las plumas del pavo real, tan bellas,
multicolores, envidiadas por todas las aves
del paraíso de la sabiduría y la sapiencia.
Valentía osada, tenacidad inquebrantable,
un destello de luz en la oscuridad más densa,
la guía de la inseguridad y del poeta muerto
avanzando entre sombras y murmullos
la incultura de la picadura de avispa.
Ella avanza con paso firme y decidido,
enfrentando los miedos y los demonios callados,
hasta encontrar el sin sabor de la frustración
de la montaña sin nieve, del valle sin agua,
sólo páramo yermo.
Estas banalidades incrustadas
en los seres humanos
enmarañan mis sentimientos,
entre colores grises y pardos,
maldad como el perfume de la noche.
Temiendo la expansión hacia el infinito,
tú, envidia de la sin razón fluye con la vida,
y navega hacia el paraíso
donde los sueños se hacen realidad
entre vergeles y fantasías..
Me sumerjo en mis pensamientos,
mi ser se estremece,
fantasmas del pasado afloran en mi mente,
retumban ecos de un tiempo ya pasado,
mientras ella se sumerge
en un mar doliente de pecado.
Desliza sus dedos por el cristal
de quimeras ausentes, siente la fragilidad
de su propia existencia,
entre susurros de una noche
donde crecen sueños de violetas muertas
buscando la paz
en medio de un turbulento abismo ensombrecido.
Cautiva en la mente del silencio acusador,
resuena en mi pecho un latir desgarrado,
un eco lejano de sinsabores rotos,
que me lleva a un acantilado
ensombrecido y helado.
Mas en su mirada aún brilla una chispa,
como las plumas del pavo real, tan bellas,
multicolores, envidiadas por todas las aves
del paraíso de la sabiduría y la sapiencia.
Valentía osada, tenacidad inquebrantable,
un destello de luz en la oscuridad más densa,
la guía de la inseguridad y del poeta muerto
avanzando entre sombras y murmullos
la incultura de la picadura de avispa.
Ella avanza con paso firme y decidido,
enfrentando los miedos y los demonios callados,
hasta encontrar el sin sabor de la frustración
de la montaña sin nieve, del valle sin agua,
sólo páramo yermo.
Estas banalidades incrustadas
en los seres humanos
enmarañan mis sentimientos,
entre colores grises y pardos,
maldad como el perfume de la noche.
Temiendo la expansión hacia el infinito,
tú, envidia de la sin razón fluye con la vida,
y navega hacia el paraíso
donde los sueños se hacen realidad
entre vergeles y fantasías..
Me sumerjo en mis pensamientos,
mi ser se estremece,
fantasmas del pasado afloran en mi mente,
retumban ecos de un tiempo ya pasado,
mientras ella se sumerge
en un mar doliente de pecado.
Desliza sus dedos por el cristal
de quimeras ausentes, siente la fragilidad
de su propia existencia,
entre susurros de una noche
donde crecen sueños de violetas muertas
buscando la paz
en medio de un turbulento abismo ensombrecido.
Cautiva en la mente del silencio acusador,
resuena en mi pecho un latir desgarrado,
un eco lejano de sinsabores rotos,
que me lleva a un acantilado
ensombrecido y helado.
Mas en su mirada aún brilla una chispa,
como las plumas del pavo real, tan bellas,
multicolores, envidiadas por todas las aves
del paraíso de la sabiduría y la sapiencia.
Valentía osada, tenacidad inquebrantable,
un destello de luz en la oscuridad más densa,
la guía de la inseguridad y del poeta muerto
avanzando entre sombras y murmullos
la incultura de la picadura de avispa.
Ella avanza con paso firme y decidido,
enfrentando los miedos y los demonios callados,
hasta encontrar el sin sabor de la frustración
de la montaña sin nieve, del valle sin agua,
sólo páramo yermo.
Estas banalidades incrustadas
en los seres humanos
enmarañan mis sentimientos,
entre colores grises y pardos,
maldad como el perfume de la noche.
Temiendo la expansión hacia el infinito,
tú, envidia de la sin razón fluye con la vida,
y navega hacia el paraíso
donde los sueños se hacen realidad
entre vergeles y fantasías..
Me sumerjo en mis pensamientos,
mi ser se estremece,
fantasmas del pasado afloran en mi mente,
retumban ecos de un tiempo ya pasado,
mientras ella se sumerge
en un mar doliente de pecado.
Desliza sus dedos por el cristal
de quimeras ausentes, siente la fragilidad
de su propia existencia,
entre susurros de una noche
donde crecen sueños de violetas muertas
buscando la paz
en medio de un turbulento abismo ensombrecido.
Cautiva en la mente del silencio acusador,
resuena en mi pecho un latir desgarrado,
un eco lejano de sinsabores rotos,
que me lleva a un acantilado
ensombrecido y helado.
Mas en su mirada aún brilla una chispa,
como las plumas del pavo real, tan bellas,
multicolores, envidiadas por todas las aves
del paraíso de la sabiduría y la sapiencia.
Valentía osada, tenacidad inquebrantable,
un destello de luz en la oscuridad más densa,
la guía de la inseguridad y del poeta muerto
avanzando entre sombras y murmullos
la incultura de la picadura de avispa.
Ella avanza con paso firme y decidido,
enfrentando los miedos y los demonios callados,
hasta encontrar el sin sabor de la frustración
de la montaña sin nieve, del valle sin agua,
sólo páramo yermo.
Estas banalidades incrustadas
en los seres humanos
enmarañan mis sentimientos,
entre colores grises y pardos,
maldad como el perfume de la noche.
Temiendo la expansión hacia el infinito,
tú, envidia de la sin razón fluye con la vida,
y navega hacia el paraíso
donde los sueños se hacen realidad
entre vergeles y fantasías..
Quizás alcancemos algún día ese lugar en que los sueños se hacen realidad. Merecerá entonces la pena dedicar tiempo a soñar y a llenar el corazón de bellas historias.
Gracias por tus letras. Un cordial abrazo.
Quizás alcancemos algún día ese lugar en que los sueños se hacen realidad. Merecerá entonces la pena dedicar tiempo a soñar y a llenar el corazón de bellas historias.
Gracias por tus letras. Un cordial abrazo.