José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la quietud del alma encuentro paz,
donde el ruido del mundo se desvanece,
y el corazón se calma y florece,
en un abrazo dulce que todo abraza.
La paz, como un río que siempre traza
su camino sereno, sin altivez,
nos invita a dejar atrás la vejez
de las guerras y el dolor que tanto arrasa.
En la mirada de un niño hay un destello,
una chispa de esperanza y pureza,
un recordatorio de lo que es bello.
La paz es un sueño que la humanidad anhela,
un anhelo profundo, una gran certeza,
que en el amor y la compasión se revela.