Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi serpiente y tu manzana cenando juntas
en este paraíso con siete días de vida,
recién nos conocemos y tenemos risas conjuntas
que se acarician al mediodía.
Escribo sin saber sobre idioma o letras
con la conciencia de que no pecamos al amar,
no sé si vas vestida o tu cuerpo es una tregua
para comenzarlo a besar.
Bailamos sin descubrir los misterios del amor
y de la vida que se abre paso ante nosotros,
yo simplemente juego de trovador
y tú embelleces el jardín que es como el oro.
Cenamos mirando a los ojos del otro sin pestañear
y descubrimos que por ser perfectos
nos traiciona una amiga del lugar
y de ser dioses gentiles pasamos a estar muertos.
Que nos expulsen mil veces de esta tierra
mientras que al expulsarnos continuemos juntos,
date prisa que parece que un siglo a la vuelta
vienen planeando un gran diluvio.
Sálvese quien pueda y que no queden tierras secas,
después de esta gran conmoción
te prometo que, aunque Sodoma y Gomorra ardan praderas
yo te dejo un campito en mi corazón.
Y si solamente quedan cinco justos que se salven,
vuelve a contar a ver si hay cuatro, tres o dos,
ya ves, ayer no habían idiomas y hay una torre en Babel
donde todos chismean y aunque no se entiendan
conversan sobre nosotros dos.
en este paraíso con siete días de vida,
recién nos conocemos y tenemos risas conjuntas
que se acarician al mediodía.
Escribo sin saber sobre idioma o letras
con la conciencia de que no pecamos al amar,
no sé si vas vestida o tu cuerpo es una tregua
para comenzarlo a besar.
Bailamos sin descubrir los misterios del amor
y de la vida que se abre paso ante nosotros,
yo simplemente juego de trovador
y tú embelleces el jardín que es como el oro.
Cenamos mirando a los ojos del otro sin pestañear
y descubrimos que por ser perfectos
nos traiciona una amiga del lugar
y de ser dioses gentiles pasamos a estar muertos.
Que nos expulsen mil veces de esta tierra
mientras que al expulsarnos continuemos juntos,
date prisa que parece que un siglo a la vuelta
vienen planeando un gran diluvio.
Sálvese quien pueda y que no queden tierras secas,
después de esta gran conmoción
te prometo que, aunque Sodoma y Gomorra ardan praderas
yo te dejo un campito en mi corazón.
Y si solamente quedan cinco justos que se salven,
vuelve a contar a ver si hay cuatro, tres o dos,
ya ves, ayer no habían idiomas y hay una torre en Babel
donde todos chismean y aunque no se entiendan
conversan sobre nosotros dos.