Nommo
Poeta veterano en el portal
Me llamaron.
Me besuquean.
Me lloran.
Me piden deseos.
Un descapotable rojo, de ingeniería alemana.
Un ala-delta para volar desde un cerro alto, cada mañana.
Un jamón serrano salado en las alturas, con sal marina gorda.
Un barco velero y una sirenita que haya crecido y que esté potente.
Un aprobado en Derecho. Unos hijos perfectos. Un enemigo demente.
Y yo no concedo nada. No hay obsequio.
Yo los adoro, pero soy como Antonia Dell´atte, o el conde Lequio.
Yo soy como Paloma San Basilio, o Ana Torroja.
Como Antonio Flores y Rosarillo, o una monja.
Como los personajes de la farándula y de la prensa rosa.
Como doncella. Como Jalisco, que no se raja.
Y no cejo en mi empeño.
No me conocen del todo bien.
Les enseño algunos caminos...
Más de cien.
Abran el corazón, para leer un libro que nunca acaba.
Abran el corazón, y generarán riqueza.
Colonia para hombre, Brummel, y agua brava.
Ya verán cuántos perfumes. La higiene y su esplendor.
El amor propio, en el cuarto de baño. En un país multicolor...
Me besuquean.
Me lloran.
Me piden deseos.
Un descapotable rojo, de ingeniería alemana.
Un ala-delta para volar desde un cerro alto, cada mañana.
Un jamón serrano salado en las alturas, con sal marina gorda.
Un barco velero y una sirenita que haya crecido y que esté potente.
Un aprobado en Derecho. Unos hijos perfectos. Un enemigo demente.
Y yo no concedo nada. No hay obsequio.
Yo los adoro, pero soy como Antonia Dell´atte, o el conde Lequio.
Yo soy como Paloma San Basilio, o Ana Torroja.
Como Antonio Flores y Rosarillo, o una monja.
Como los personajes de la farándula y de la prensa rosa.
Como doncella. Como Jalisco, que no se raja.
Y no cejo en mi empeño.
No me conocen del todo bien.
Les enseño algunos caminos...
Más de cien.
Abran el corazón, para leer un libro que nunca acaba.
Abran el corazón, y generarán riqueza.
Colonia para hombre, Brummel, y agua brava.
Ya verán cuántos perfumes. La higiene y su esplendor.
El amor propio, en el cuarto de baño. En un país multicolor...
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