Sorayaestuvoaquí
Poeta asiduo al portal
El delirio de albergar
absurdas suposiciones,
adheridas como marcas de nacimiento
infectando tu corazón.
No desfallezcas en este propósito nuestro impertinente de amarnos hasta el fin, te decía.
Que la maletas pesen por sueños, no por complejos, o maldiciones, decía.
Pero ya no confío en las manillas de los relojes,
el tiempo no es tiempo sino crecemos,
si nos hace escondernos en pianos
ahogándonos en la madera,
con miedo a perder el ritmo
y después el equilibrio.
Decía, confío en mi inequívoco ventrículo izquierdo
que repite una y otra vez que estoy,
que estás,
que llegaré o dejaré de ser,
que si se para,
será por extasis fulminante
de las palabras de tus ojos
de tus pestañas febriles,
de la boca, esa que esconde eternidades
de cien mil lunas ardientes,
de esa historia de acerca de bailar en la oscuridad
con las manos enlazadas,
sólo para sentir ese complejo mecanismo
que empieza en células
y no tiene fin.
Qué fácil parece ahora
que mi brindis sea, mi amor,
por las líneas paralelas que éramos,
al borde del camino,
juntas siempre
pero incapaz
de tocarse.
absurdas suposiciones,
adheridas como marcas de nacimiento
infectando tu corazón.
No desfallezcas en este propósito nuestro impertinente de amarnos hasta el fin, te decía.
Que la maletas pesen por sueños, no por complejos, o maldiciones, decía.
Pero ya no confío en las manillas de los relojes,
el tiempo no es tiempo sino crecemos,
si nos hace escondernos en pianos
ahogándonos en la madera,
con miedo a perder el ritmo
y después el equilibrio.
Decía, confío en mi inequívoco ventrículo izquierdo
que repite una y otra vez que estoy,
que estás,
que llegaré o dejaré de ser,
que si se para,
será por extasis fulminante
de las palabras de tus ojos
de tus pestañas febriles,
de la boca, esa que esconde eternidades
de cien mil lunas ardientes,
de esa historia de acerca de bailar en la oscuridad
con las manos enlazadas,
sólo para sentir ese complejo mecanismo
que empieza en células
y no tiene fin.
Qué fácil parece ahora
que mi brindis sea, mi amor,
por las líneas paralelas que éramos,
al borde del camino,
juntas siempre
pero incapaz
de tocarse.
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