Geranio del ocaso...
mujer de niebla, reina del fuego.
¿De qué tiempo, de la vida a la muerte,
vienes a encarnar mi deseo peregrino?
¡Oh mujer, mujer del antes y el después!
Ramo del destino, remanso infinito,
¿Cómo, cuándo, dónde, entre nos,
fue que el devenir conjugó de amor
los astros antiguos allende lo prohibido?
¿Y por qué, para qué
si de amor inmenso, más el corazón desolado,
como brilla la luna al borde de la noche,
sin muros, libres amarnos podemos?
No habrá telones ni lágrimas de relojes,
no vendrán las distancias ni los silencios,
ni de la vida a la muerte, ni de la nada al olvido,
Todo en vano será.
El amor vencerá,
venceremos,
y que se marchiten los infiernos.
mujer de niebla, reina del fuego.
¿De qué tiempo, de la vida a la muerte,
vienes a encarnar mi deseo peregrino?
¡Oh mujer, mujer del antes y el después!
Ramo del destino, remanso infinito,
¿Cómo, cuándo, dónde, entre nos,
fue que el devenir conjugó de amor
los astros antiguos allende lo prohibido?
¿Y por qué, para qué
si de amor inmenso, más el corazón desolado,
como brilla la luna al borde de la noche,
sin muros, libres amarnos podemos?
No habrá telones ni lágrimas de relojes,
no vendrán las distancias ni los silencios,
ni de la vida a la muerte, ni de la nada al olvido,
Todo en vano será.
El amor vencerá,
venceremos,
y que se marchiten los infiernos.
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