A la calma de mis días iguales,
sin apremios, ni alicientes,
la rozó una brisa,
demasiado bonita
y exquisita también.
Desde entonces, las horas
se han vuelto onduladas,
inquietas,
por sentir esos aires
que alborotan mi pelo
y entibian mi nuca.
Recién...balbuceos.
Todavía...rumores.
Apenas, brisas.
Que mañana quizás, se harán
grito
estallido
tormenta.
sin apremios, ni alicientes,
la rozó una brisa,
demasiado bonita
y exquisita también.
Desde entonces, las horas
se han vuelto onduladas,
inquietas,
por sentir esos aires
que alborotan mi pelo
y entibian mi nuca.
Recién...balbuceos.
Todavía...rumores.
Apenas, brisas.
Que mañana quizás, se harán
grito
estallido
tormenta.