BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay una luna que gira
enroscada a la lengua,
donde prometen escarabajos
y rumiadores envilecidos
sangre de otros tiempos,
canallas abastecidos.
Duermen en secreto
sus perfumes las maderas,
crujen de espanto articulaciones
y sombras espumosas
de jabones impertérritos.
Hay una luna que gira
y un llanto que dice cosas,
son gestos autónomos
que buscan deslizarse
entre la noche y la aurora.
Descansan pues zonas de mar
y rosas atestiguadas, sobre
membranosos hilos de espuma.
Repasan con la lengua
misterios y conversaciones
de sótanos para abajo, donde
duermen y se densifican
las luces de los baños.
Las farolas mienten
su luz de noctámbulo asedio,
insectos de otras barriadas
acumulan cuerpos de asesinados.
Hermosas mujeres golpean
secuencias de sueño, con una espátula
y un rojo feldespato, que alumbra
un ojo a la deriva.
Gatos dormilones se soban
las axilas sin preocupación,
portalones a la desdicha sucumbiendo
a su eterna degradación.
Y un milenio de gestos y un taciturno
expolio, de gatos hibernando
sobre macizas constelaciones de estrellas.
©
enroscada a la lengua,
donde prometen escarabajos
y rumiadores envilecidos
sangre de otros tiempos,
canallas abastecidos.
Duermen en secreto
sus perfumes las maderas,
crujen de espanto articulaciones
y sombras espumosas
de jabones impertérritos.
Hay una luna que gira
y un llanto que dice cosas,
son gestos autónomos
que buscan deslizarse
entre la noche y la aurora.
Descansan pues zonas de mar
y rosas atestiguadas, sobre
membranosos hilos de espuma.
Repasan con la lengua
misterios y conversaciones
de sótanos para abajo, donde
duermen y se densifican
las luces de los baños.
Las farolas mienten
su luz de noctámbulo asedio,
insectos de otras barriadas
acumulan cuerpos de asesinados.
Hermosas mujeres golpean
secuencias de sueño, con una espátula
y un rojo feldespato, que alumbra
un ojo a la deriva.
Gatos dormilones se soban
las axilas sin preocupación,
portalones a la desdicha sucumbiendo
a su eterna degradación.
Y un milenio de gestos y un taciturno
expolio, de gatos hibernando
sobre macizas constelaciones de estrellas.
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