Norainu
Poeta fiel al portal
Gigante.
Me cortaste las manos
para que no pudiera escribir la verdad de tu ser.
Me arrancaste los ojos
para que olvidara tu belleza.
Me amputaste las piernas
y no pude seguirte a la madriguera del abandono.
Rompiste mis caderas
para que no yaciera con nadie después de ti.
Quebraste mis dedos,
sacrílegos de acariciar tu cuerpo desnudo.
Partiste mis tobillos y nadie más bailará conmigo.
Me doblaste las costillas hasta que atravesaron el corazón.
Prendiste fuego a mis pulmones.
Cavaste la fosa, tiraste cal y caí en el pozo más profundo.
La raíz.
El anhelo.
Ira.
Pena.
El dolor.
Muerte.
Venganza.
Del que creyó sin preguntas, crecerán sus manos.
Nunca se supo bueno ni justo, pero verá sin ojos.
Aquel que conoce tu destino, encontrará otra vez sus piernas.
Reptando fuera de la tumba, los huesos uniéndose,
retorciéndose los unos a los otros.
El pianista volverá a tocar esa canción.
El loco está danzando junto al acantilado.
El corazón se comprime y bombea.
(Dios, que espesa es la sangre)
Respiro.
Me he puesto de pie otra vez y te miro como un gigante.
Tengo hambre.
Tengo fuerza.
Tengo papel.
Me cortaste las manos
para que no pudiera escribir la verdad de tu ser.
Me arrancaste los ojos
para que olvidara tu belleza.
Me amputaste las piernas
y no pude seguirte a la madriguera del abandono.
Rompiste mis caderas
para que no yaciera con nadie después de ti.
Quebraste mis dedos,
sacrílegos de acariciar tu cuerpo desnudo.
Partiste mis tobillos y nadie más bailará conmigo.
Me doblaste las costillas hasta que atravesaron el corazón.
Prendiste fuego a mis pulmones.
Cavaste la fosa, tiraste cal y caí en el pozo más profundo.
La raíz.
El anhelo.
Ira.
Pena.
El dolor.
Muerte.
Venganza.
Del que creyó sin preguntas, crecerán sus manos.
Nunca se supo bueno ni justo, pero verá sin ojos.
Aquel que conoce tu destino, encontrará otra vez sus piernas.
Reptando fuera de la tumba, los huesos uniéndose,
retorciéndose los unos a los otros.
El pianista volverá a tocar esa canción.
El loco está danzando junto al acantilado.
El corazón se comprime y bombea.
(Dios, que espesa es la sangre)
Respiro.
Me he puesto de pie otra vez y te miro como un gigante.
Tengo hambre.
Tengo fuerza.
Tengo papel.
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