jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
con lo que se ha gastado en cigarrillos
cerveza y alcohol durante los últimos 60 años,
anne a sus 75 tendría ahora
dinero más que de sobra para comprarse
un mercedes convertible del año y deshacerse
del ruinoso trasto con ruedas con el que
cada día cubre el trayecto que hay
entre el cuartucho de mierda que alquila y
la playa donde toma el sol; tendría también
lo suficiente para mudarse a uno
de los departamentos de lujo con vista al mar
cerca de la susodicha playa y todavía
después de eso podría pagarse
los servicios sexuales de uno de esos morenazos
de atlética figura y destellante sonrisa que
se prostituyen entre las lujuriosas y protérvicas
legiones de ancianas solitarias que frecuentan
la playa donde anne toma el sol; podría
sin ningún problema conseguirse digamos
un cabrón de veintitantos, un tipo que realmente
se esforzara por hacerla sentir bien, que incluso tal vez
pudiese aun llegar a amarla un poco o
si no tanto por lo menos
que no le robara a la pobre vieja sus botellas,
sus paquetes de cigarrillos, los pocos dólares
que a veces esconde entre las tapas de un libro, que no
tuviera la jodida costumbre
de cogerle el carro sin decir nada y largarse
con las botellas de anne y los cigarrillos de anne
y el dinero de anne a gastárselo con las putas dejando a anne
encerrada en el jodido cuchitril sin alcohol ni cigarrillos
ni dinero para pagar un taxi que la lleve
a la playa donde casi a diario
toma el sol, la misma playa donde la conocí
el 30 de octubre hará ya dos meses
-oh, villa, you´re such a fucking shit bastard!
-come on, honey, just swallow my fucking balls!