Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gime el sauce
Gime el sauce su pena,
pura pena de plata,
gime llanto verde
sobre la ensenada.
Rozan las aguas
sus ramas finas,
solloza angustias
mudas, pasadas.
Ni los pájaros pueden
acallar su tristeza,
ni con trinos, no hay forma
de borrar su condena.
Gime el sauce en la costa,
gime lágrimas blancas
así como la brisa
gime sobre las ramas.
Y sus lágrimas caen,
hojas largas,
acarician la orilla
y un espejo de nácar
las refleja gloriosas
en la playa.
Gime el sauce su pena,
pura pena de plata
y la noche ya llega,
noche fría y sin almas.
No hay amigos, las aves
se han dormido,
el silencio tan solo
lo acompaña.
Fabiana Piceda
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