Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Es la sombra fantasmal
de tu ausencia
que se adueña de mi ser,
en una simetría opulenta
de sensibles emociones,
que traspasan los límites
inimaginables del infinito
emotivo.
Son los soplos gimientes
del latir
sensible, insensible,
desarraigados,
de mi conjeturado
corazón humano,
que conjugados,
con mi cerebro,
a velocidad luz,
imploran en los
cientos apacibles
recabos de mi interior,
las tormentas imperiales,
del sagrado y supremo
placer de estremecerme
a los límites máximos
de la sensible ternura,
donde las palabras o
las letras jamás
podrán definir.
Es el gemido de
mis miembros,
el dolor de mis venas,
la tormenta fluyente
de mi sangre incolora,
la angustia de mi cerebro
y la cláusula de mi
materia gris,
que me transforma
en materia no viviente
sin ti.
Son las primaveras
sin veranos,
los otoños sin
Invierno,
las estaciones sin tiempos,
y los tiempos sin estaciones,
en un divagante frenesí
del apocalisis final,
donde la inmensidad,
de nada vale,
sin la dulzura de tu clamor,
alegoría fluctuante,
soneto fantasioso,
denominado a través
de los espacios de
nuestra púrpura existencia,
Bendito amor::
::
Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
de tu ausencia
que se adueña de mi ser,
en una simetría opulenta
de sensibles emociones,
que traspasan los límites
inimaginables del infinito
emotivo.
Son los soplos gimientes
del latir
sensible, insensible,
desarraigados,
de mi conjeturado
corazón humano,
que conjugados,
con mi cerebro,
a velocidad luz,
imploran en los
cientos apacibles
recabos de mi interior,
las tormentas imperiales,
del sagrado y supremo
placer de estremecerme
a los límites máximos
de la sensible ternura,
donde las palabras o
las letras jamás
podrán definir.
Es el gemido de
mis miembros,
el dolor de mis venas,
la tormenta fluyente
de mi sangre incolora,
la angustia de mi cerebro
y la cláusula de mi
materia gris,
que me transforma
en materia no viviente
sin ti.
Son las primaveras
sin veranos,
los otoños sin
Invierno,
las estaciones sin tiempos,
y los tiempos sin estaciones,
en un divagante frenesí
del apocalisis final,
donde la inmensidad,
de nada vale,
sin la dulzura de tu clamor,
alegoría fluctuante,
soneto fantasioso,
denominado a través
de los espacios de
nuestra púrpura existencia,
Bendito amor::
::Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©