Seisen
Poeta adicto al portal
Este ser mío penitente
arroja pétalos de olvido;
destilan cristales las pupilas,
mares de llanto y desencanto.
Acaricié tus centellas
de arco iris en diluvio
fulminando mis placeres
con tus glorias pasionales.
Pedías mi cuerpo a mansalva
con tus compases sinfónicos,
rítmicos, certeros,
mientras hurgabas mis cabellos.
Reiné sobre el cielo y el infierno
como estrella en llamas.
Pura más que tú amanecí…
Entregué mi corazón, tú sólo el cuerpo.
Matilde Maisonnave