El silencio es testigo del amor,
Que cubre por completo mis antojos;
y grita con voz muda ante tus ojos,
La tierna melodía de una fugaz pasión.
Es dulce el respirar cuando se siente,
Que el camino justo es derribar barreras;
Dejando abandonadas y vacías las botellas,
Del vino que nos da el amor ardiente.
Tu cuerpo es temeroso de mi olvido,
Me lo han dicho tu mirar y tu silencio;
Pero la música en voraz aturdimiento,
No deja de emitir sino quejidos.
Solo un sentimiento fuerte me acribilla,
Tras el entretelón de la censura;
Brillando con esplendor la estrella pura,
Observamos los dos qué bello brilla.
Oh! déjame que te explique Corazón,
Ahora que no hay miedo y estoy sobria;
Que solo puedo disfrutar la gloria,
En el cielo que encuentro en tu pasión.
jasmines
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