Manuel Avilés Mora
Pluma libre
GLOSA DE LLUVIA DE OTOÑO. J. R.Jiménez.
El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra...
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente
-----------------------------------
I
Empezando su correntia,
remoja la firme roca;
me muerde cuando me toca,
por ser humedad tan mía,
que la orilla que la guía,
la cuida siempre sin medra;
y aunque reviente la piedra,
nunca pierde mi camino,
pues cumpliendo su destino,
el agua lava la yedra.
II
Ansioso bebo en sus pozos,
las dulces y buenas aguas,
que calman siempre mis fraguas
soplando benditos gozos.
Me pegan todos los trozos
de amor que me desintegra;
tú eres la virtud que integra
pasión al día perdido.
Por eso mi buen sentido,
rompe el agua verdinegra.
III
Y van saltando corrientes,
soltando ramos de espuma;
que animan mi corta pluma
a navegar tus afluentes.
Con versos que son torrentes
y letra que no se arredra,
ando el camino que empiedra
los pasos del paseante;
y un poco más adelante,
el agua lava la piedra.
IV
Tu beso llegó mojado;
llegó mojado mi verso,
volviendo recto lo inverso,
más libre lo más guardado
y dulce lo abandonado.
Estás en mí tan latente,
que verte se vuelve urgente
volviendo frágil lo duro
que moraba en mi futuro
y en mi corazón ardiente.
V
Y se desagua tu nube
regando mi gran secano,
que ya paraba mi mano
y arreciaba mi titube.
La tinta de nuevo sube
por lo que mi pluma siente
y se lleva la corriente
que lava mi sucio verso;
mientras llena mi universo,
llueve, llueve dulcemente.
El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra...
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente
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I
Empezando su correntia,
remoja la firme roca;
me muerde cuando me toca,
por ser humedad tan mía,
que la orilla que la guía,
la cuida siempre sin medra;
y aunque reviente la piedra,
nunca pierde mi camino,
pues cumpliendo su destino,
el agua lava la yedra.
II
Ansioso bebo en sus pozos,
las dulces y buenas aguas,
que calman siempre mis fraguas
soplando benditos gozos.
Me pegan todos los trozos
de amor que me desintegra;
tú eres la virtud que integra
pasión al día perdido.
Por eso mi buen sentido,
rompe el agua verdinegra.
III
Y van saltando corrientes,
soltando ramos de espuma;
que animan mi corta pluma
a navegar tus afluentes.
Con versos que son torrentes
y letra que no se arredra,
ando el camino que empiedra
los pasos del paseante;
y un poco más adelante,
el agua lava la piedra.
IV
Tu beso llegó mojado;
llegó mojado mi verso,
volviendo recto lo inverso,
más libre lo más guardado
y dulce lo abandonado.
Estás en mí tan latente,
que verte se vuelve urgente
volviendo frágil lo duro
que moraba en mi futuro
y en mi corazón ardiente.
V
Y se desagua tu nube
regando mi gran secano,
que ya paraba mi mano
y arreciaba mi titube.
La tinta de nuevo sube
por lo que mi pluma siente
y se lleva la corriente
que lava mi sucio verso;
mientras llena mi universo,
llueve, llueve dulcemente.