Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Corren los torrentes húmedos
de las aguas de mis carnes;
están buscando tus lagos,
para morir en tu sangre.
I
Me desnudan estas aguas,
que mojan mis sentimientos;
me vierten sus movimientos,
lloviznas y tapayaguas
que como alientos de fraguas,
queman mis recuerdos pútridos;
vuelven mis pasos tan lúcidos,
tan libres ya de sus huecos,
que por mis barrancos secos
corren los torrentes húmedos.
II
Crece luciendo su rima
la ternura, que perdida,
buscó llenarme la vida,
de bella y mojada enzima,
que provocara galima
de letras en mis descarnes;
se me desatan los guarnes,
y dejan libres mis versos,
para que beban, inmersos,
de las aguas de mis carnes.
III
Desataron tantos lazos,
que se volvieron correntias
los charcos de breverías
que me dejaron tus trazos;
rompieron con duros mazos,
esos ahogos aciagos
del agua de los impagos
y de deudores ingratos;
mis versos, ya sin recatos,
están buscando tus lagos.
IV
Buscan bañarse contigo;
buscan nadar tus mil leguas,
sin pedir pausas ni treguas,
ni ser amo ni mendigo,
ni recibir tu castigo,
ni pescarte con palangre;
no dejes que se desangre,
la letra que se mojara
buscando verte la cara,
para morir en tu sangre.
de las aguas de mis carnes;
están buscando tus lagos,
para morir en tu sangre.
I
Me desnudan estas aguas,
que mojan mis sentimientos;
me vierten sus movimientos,
lloviznas y tapayaguas
que como alientos de fraguas,
queman mis recuerdos pútridos;
vuelven mis pasos tan lúcidos,
tan libres ya de sus huecos,
que por mis barrancos secos
corren los torrentes húmedos.
II
Crece luciendo su rima
la ternura, que perdida,
buscó llenarme la vida,
de bella y mojada enzima,
que provocara galima
de letras en mis descarnes;
se me desatan los guarnes,
y dejan libres mis versos,
para que beban, inmersos,
de las aguas de mis carnes.
III
Desataron tantos lazos,
que se volvieron correntias
los charcos de breverías
que me dejaron tus trazos;
rompieron con duros mazos,
esos ahogos aciagos
del agua de los impagos
y de deudores ingratos;
mis versos, ya sin recatos,
están buscando tus lagos.
IV
Buscan bañarse contigo;
buscan nadar tus mil leguas,
sin pedir pausas ni treguas,
ni ser amo ni mendigo,
ni recibir tu castigo,
ni pescarte con palangre;
no dejes que se desangre,
la letra que se mojara
buscando verte la cara,
para morir en tu sangre.