Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Que profunda la hondonada hasta tu cama,
que sinuosos caminos nos separan.
La niebla eterna de la incertidumbre
se apodera de todo y
derrumba todo.
El viento hace peligrar los recuerdos y
a lluvia esta lavando mis ganas.
La distancia postrera y solapada
vestida de soledad...
Enmudece los sentidos y su nieve
enfría el ímpetu de mi alma,
y entumece las manos
que ayer ardían.
¡Y lloraban¡
Si no fuera por esto o por lo otro, siempre
hay un motivo para la tardanza.
El corazón ya olvidó sus latidos que por
ti uno a uno sentía.
Se ha quedado en lo mortal y lo vital
con la cara triste de tanto
esperar.
Hay noche por todos lados a esta hora
Y no te encuentro, te diluyes como el
humo de mi cigarro.
Te vestías de blanco y ahora de desvisto
de humo azul.
Hay mañanas en que ya no estas y a veces
estas, hay días en que ya no
caminas a mi lado y a veces
caminas.
Mi sombra cansada me canta al oído tu
nombre y el pensamiento
remueve las cenizas del tiempo
y vuelves.
Vuelves por un momento para luego irte otra vez
para alejarte de nuevo, como la golondrina
negra en la primavera
que no estuviste.
Ahí, mi consuelo esperarte, mi amor pegado
a la ventana de este invierno eterno
Sin ti,
sin tus voces
sin tus manos
sin tu boca
¡sin nada!
Que me recuerde a ti.
La lluvia te lava, la nieve de la distancia me
Hace inerte a la angustia del verano
Que estuviste y me sometiste.
Trigo de soles, aire perfumado de miel
Agua echa de tu boca y te tus labios
De lirios en flor.
La jarra de la vida esta a medio llenar y la
Otra mitad ya se fue sin sentido
Y
¡ ahora si lo tenia¡
¡Ahora si valía la pena¡
derramar su contenido
y que se vacíe hasta que no quede
nada.
Que solo quede vacía y que nadie más
Vuelva a llenarla.
Golondrina blanca, la única entre las negras
la única que me llamada
y me cantaba.
A medio llenar mi jarra y a medio vivir
La vida.
Una primavera mas golondrina para después
llenarnos y extasiarnos de
Olvido.
que sinuosos caminos nos separan.
La niebla eterna de la incertidumbre
se apodera de todo y
derrumba todo.
El viento hace peligrar los recuerdos y
a lluvia esta lavando mis ganas.
La distancia postrera y solapada
vestida de soledad...
Enmudece los sentidos y su nieve
enfría el ímpetu de mi alma,
y entumece las manos
que ayer ardían.
¡Y lloraban¡
Si no fuera por esto o por lo otro, siempre
hay un motivo para la tardanza.
El corazón ya olvidó sus latidos que por
ti uno a uno sentía.
Se ha quedado en lo mortal y lo vital
con la cara triste de tanto
esperar.
Hay noche por todos lados a esta hora
Y no te encuentro, te diluyes como el
humo de mi cigarro.
Te vestías de blanco y ahora de desvisto
de humo azul.
Hay mañanas en que ya no estas y a veces
estas, hay días en que ya no
caminas a mi lado y a veces
caminas.
Mi sombra cansada me canta al oído tu
nombre y el pensamiento
remueve las cenizas del tiempo
y vuelves.
Vuelves por un momento para luego irte otra vez
para alejarte de nuevo, como la golondrina
negra en la primavera
que no estuviste.
Ahí, mi consuelo esperarte, mi amor pegado
a la ventana de este invierno eterno
Sin ti,
sin tus voces
sin tus manos
sin tu boca
¡sin nada!
Que me recuerde a ti.
La lluvia te lava, la nieve de la distancia me
Hace inerte a la angustia del verano
Que estuviste y me sometiste.
Trigo de soles, aire perfumado de miel
Agua echa de tu boca y te tus labios
De lirios en flor.
La jarra de la vida esta a medio llenar y la
Otra mitad ya se fue sin sentido
Y
¡ ahora si lo tenia¡
¡Ahora si valía la pena¡
derramar su contenido
y que se vacíe hasta que no quede
nada.
Que solo quede vacía y que nadie más
Vuelva a llenarla.
Golondrina blanca, la única entre las negras
la única que me llamada
y me cantaba.
A medio llenar mi jarra y a medio vivir
La vida.
Una primavera mas golondrina para después
llenarnos y extasiarnos de
Olvido.