H.Nossa
Poeta recién llegado
Al pasar la puerta del ayer
tus palabras encadenaron grillos a mis sentimientos
para expiar el delito de amarte en silencio.
En soledad acepto tu mandato, golondrina de ojos negros;
sellaste tu sentencia en mi mejilla con beso estéril y seco
enviando platónica pasión al destierro.
Te vas viajera golondrina en cantas de juglares saturnales
abandonando mi alma y mis manos
tras versos, romanzas, sonido de flautas y tambores.
Cuando todo termine al final del jolgorio
y la vida sea otra vez lenta y taciturna,
recojeré las migas de alegría que cayeron de las almas retozantes.
ellas serán mi compañía, botella vacía de licor mi catafalco.
Cuando la rojiza tarde descienda por los escalones de los años
y en vuelo de golondrina el sol se marche,
mi corazón será tumba de amores silenciosos
y en fría lápida se leerá tu nombre.
tus palabras encadenaron grillos a mis sentimientos
para expiar el delito de amarte en silencio.
En soledad acepto tu mandato, golondrina de ojos negros;
sellaste tu sentencia en mi mejilla con beso estéril y seco
enviando platónica pasión al destierro.
Te vas viajera golondrina en cantas de juglares saturnales
abandonando mi alma y mis manos
tras versos, romanzas, sonido de flautas y tambores.
Cuando todo termine al final del jolgorio
y la vida sea otra vez lenta y taciturna,
recojeré las migas de alegría que cayeron de las almas retozantes.
ellas serán mi compañía, botella vacía de licor mi catafalco.
Cuando la rojiza tarde descienda por los escalones de los años
y en vuelo de golondrina el sol se marche,
mi corazón será tumba de amores silenciosos
y en fría lápida se leerá tu nombre.