Orlando Ramos
Un verso, una vida.
Soy un gondolero de fardos
que cruza vendavales de sueños.
Agitado corazón consumiendo arequipas
que resultan de un agujero en mi barca.
La torre de marfil y de obsidiana
relumbra allá a lo lejos por el sol.
Los rumores que ayer escuchaba
se marchan funestos por mi sordera.
Ahora el miedo es mi presa
y la valentía mi martirio.
Como dijo Darío "la daga suicida"
aquí la llevo conmigo en mi regazo.
Cruel pecado que manifiesta
un olor de fragante hiel.
Cielo oscuro que azulado tornase
al clarear el día con el astro rey.
Quédate día, quédate para siempre
no dejes que la oscurana se asome.
Ráfaga de luz y misterio refulgente
abrieron mis ojos y me di cuenta.
Soy un gondolero de fardos.
que cruza vendavales de sueños.
Agitado corazón consumiendo arequipas
que resultan de un agujero en mi barca.
La torre de marfil y de obsidiana
relumbra allá a lo lejos por el sol.
Los rumores que ayer escuchaba
se marchan funestos por mi sordera.
Ahora el miedo es mi presa
y la valentía mi martirio.
Como dijo Darío "la daga suicida"
aquí la llevo conmigo en mi regazo.
Cruel pecado que manifiesta
un olor de fragante hiel.
Cielo oscuro que azulado tornase
al clarear el día con el astro rey.
Quédate día, quédate para siempre
no dejes que la oscurana se asome.
Ráfaga de luz y misterio refulgente
abrieron mis ojos y me di cuenta.
Soy un gondolero de fardos.
Última edición: