La gota que orada persistente
la roca diamantina de tu pecho
sin prisa, sin pausa, impenitente
se instala vulnerando tus silencios.
Su pulso de cincel empedernido
resuelto a surcarte tan vehemente,
se cierne y te acecha sigilosa
con afán, a tu deseo indiferente
Gota oscura, rebelde, desafiante
homicida vigilante y silenciosa
te escurres sin piedad irrespetuosa
y disparas tu delirio ciegamente.
Ostentas sin embargo, humilde gota
la férrea voluntad de los ingenuos,
de los locos que inventan las quimeras
prisioneros del dolor entre la gente.
Inerme te debates dulce gota
al vigoroso compás de tus empeños,
y en la pétrea coraza de la peña,
te hundes desatando mil incendios.
Esculpe y vulnera tus entrañas
la gota que el tiempo no detiene,
la impulsa un corcel voraz y eterno
y es dueña de la vida y de la muerte.
la roca diamantina de tu pecho
sin prisa, sin pausa, impenitente
se instala vulnerando tus silencios.
Su pulso de cincel empedernido
resuelto a surcarte tan vehemente,
se cierne y te acecha sigilosa
con afán, a tu deseo indiferente
Gota oscura, rebelde, desafiante
homicida vigilante y silenciosa
te escurres sin piedad irrespetuosa
y disparas tu delirio ciegamente.
Ostentas sin embargo, humilde gota
la férrea voluntad de los ingenuos,
de los locos que inventan las quimeras
prisioneros del dolor entre la gente.
Inerme te debates dulce gota
al vigoroso compás de tus empeños,
y en la pétrea coraza de la peña,
te hundes desatando mil incendios.
Esculpe y vulnera tus entrañas
la gota que el tiempo no detiene,
la impulsa un corcel voraz y eterno
y es dueña de la vida y de la muerte.
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