Parece que cuando anochece, las ternuras se arremolinan entre distancias y quereres, y aún así, hay asperezas que limar.
Parece que mientras cerramos los ojos, las miradas se hacen limpias y se entrecierran las intenciones.
Parece que cuando queremos acercarnos, nos alejamos por no saber como llegar.
Parece, día a día, que se encarga el tiempo de manejar a su antojo las realidades y aunque se corra, no se puede esconder de ellas.
Parece que los amaneceres se llenan de esperanzas y de aromas salados de tanto y tan poco.
Parece mentira que el estar se parezca tanto al andar y el querer al encanto.
Parece arriesgado si entre simplemente palabras se pudiese dibujar mundos de ensueño y sabores a caramelo.
Parece una ironía como aún intentando lo agradable, conocemos el áspero sabor de misterio.
Parece, cuando tocamos el infinito, que espacio y momento se funden en un solo concepto.
... Y aún así araña, como gota gruesa, la distancia, el tiempo y el antojo...
Parece que mientras cerramos los ojos, las miradas se hacen limpias y se entrecierran las intenciones.
Parece que cuando queremos acercarnos, nos alejamos por no saber como llegar.
Parece, día a día, que se encarga el tiempo de manejar a su antojo las realidades y aunque se corra, no se puede esconder de ellas.
Parece que los amaneceres se llenan de esperanzas y de aromas salados de tanto y tan poco.
Parece mentira que el estar se parezca tanto al andar y el querer al encanto.
Parece arriesgado si entre simplemente palabras se pudiese dibujar mundos de ensueño y sabores a caramelo.
Parece una ironía como aún intentando lo agradable, conocemos el áspero sabor de misterio.
Parece, cuando tocamos el infinito, que espacio y momento se funden en un solo concepto.
... Y aún así araña, como gota gruesa, la distancia, el tiempo y el antojo...
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