AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
GOTA Y ALMA
Susúrrame este vino oscuro y dulce
en mi piel hirsuta y desordenada,
se mi ungüento tesoro de piel y flores;
envíame tus pasiones al río que me inunda
desde el alma, para apaciguar el hambre
de amor que no se muere ni con la muerte.
Déjame creer mujer, que aun mi ensueño
tiene raíces para la vida y para el amor,
déjame ser profundidad en tus pasiones,
y que en mis dedos crezcan las magnolias
como si solo tu, existieras para el amor...
Galópame hasta ese horizonte que nació
de tu esperanza interminable y no finalices
esa sonrisa, ni bajes las velas del mástil,
porque es lo que más nos acerca a Dios.
Si puedes en el tiempo, ser gota y alma
del mar, y mi estrella y mi guitarra;
seré yo, entonces, peregrino en tus manos,
y deambularé en tu cuerpo perdido
en tu espliego y en tu sonrisa sonora.
Ya nunca esperaré solo la aurora de cristal
y las flores silvestres, cantarán dulcemente,
con las aves emigrantes, hasta llegar
al corazón limpio de mi musa enamorada...
Augus 02/03/2008.
Susúrrame este vino oscuro y dulce
en mi piel hirsuta y desordenada,
se mi ungüento tesoro de piel y flores;
envíame tus pasiones al río que me inunda
desde el alma, para apaciguar el hambre
de amor que no se muere ni con la muerte.
Déjame creer mujer, que aun mi ensueño
tiene raíces para la vida y para el amor,
déjame ser profundidad en tus pasiones,
y que en mis dedos crezcan las magnolias
como si solo tu, existieras para el amor...
Galópame hasta ese horizonte que nació
de tu esperanza interminable y no finalices
esa sonrisa, ni bajes las velas del mástil,
porque es lo que más nos acerca a Dios.
Si puedes en el tiempo, ser gota y alma
del mar, y mi estrella y mi guitarra;
seré yo, entonces, peregrino en tus manos,
y deambularé en tu cuerpo perdido
en tu espliego y en tu sonrisa sonora.
Ya nunca esperaré solo la aurora de cristal
y las flores silvestres, cantarán dulcemente,
con las aves emigrantes, hasta llegar
al corazón limpio de mi musa enamorada...
Augus 02/03/2008.