Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdoacariciar tu silencio mientras dormías,
susurrarle a tu oído calmo cuanto teamaba,
mirar con perspectiva de horizonte tunegra cabellera
oteando tu reposo en la almohada dibujabasestrías.
Verte integra de cuerpo y hombrosdesnudos
como la carnal manzana mordida adentelladas.
Forma sinuosa, perfectas curvas bellas
de pera preñada estirando su vientre decornisa.
Oler tu piel aromosa
con la hidalguía del pino y sullameante trementina
y por tus cejas caminar el topacio derosa púrpura
vestido en los largos brazos de laforesta
con lentejuelas de aire y agua, delluvia repentina.
Pero desde que tus pies partieron enarribo
de mi puerta como ola bravía
me he quedado sin tu destino.
El espejo de tu rostro se ha crispadoen
botella rota en mi memoria
legándome un insomnio de melancolía.
Hoy mi tinta de arteria se diluye bajo
el agua de la gotera gris del techo,
como hueco irreparable de colosal cráter.
Opto por el día y no la noche,
para que la cama me halle alerta
y aun vestido
susurrarle a tu oído calmo cuanto teamaba,
mirar con perspectiva de horizonte tunegra cabellera
oteando tu reposo en la almohada dibujabasestrías.
Verte integra de cuerpo y hombrosdesnudos
como la carnal manzana mordida adentelladas.
Forma sinuosa, perfectas curvas bellas
de pera preñada estirando su vientre decornisa.
Oler tu piel aromosa
con la hidalguía del pino y sullameante trementina
y por tus cejas caminar el topacio derosa púrpura
vestido en los largos brazos de laforesta
con lentejuelas de aire y agua, delluvia repentina.
Pero desde que tus pies partieron enarribo
de mi puerta como ola bravía
me he quedado sin tu destino.
El espejo de tu rostro se ha crispadoen
botella rota en mi memoria
legándome un insomnio de melancolía.
Hoy mi tinta de arteria se diluye bajo
el agua de la gotera gris del techo,
como hueco irreparable de colosal cráter.
Opto por el día y no la noche,
para que la cama me halle alerta
y aun vestido
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