Joanna Meminger
Dostet darum.
En el punto más alto del silencio,
allí donde nadie escucha su propia voz,
yo sentí tu llamado hacia mi pecho.
Fue una nota leve, insignificante
quizás para otros,
pero de mucho valor para mí.
El potente rugido del mar
creaba una melodía perfecta
que acompañaba tu grito de amor.
Por un momento me negué a creer;
tanta tristeza había logrado
cerrar las aberturas de mi corazón.
Pero alguien me contó al oído
que la llave del baúl
siempre la tuve yo.
Era momento de buscar esa llave
y abrir mi alma
al verdadero amor.
Sin miedo,
dejando a la soledad
sucumbir en su propio rincón.
Tu mano se extendió entre la niebla,
y tu rostro me sonrió
con emoción.
Me entregaste la dulzura de tus labios,
las miradas en silencio y
las lágrimas de felicidad.
Recuerdo cada noche tus encantos
y deseo, fervorosamente, estar
de nuevo entre tus brazos.
Porque ahora la llave de mi corazón
solamente la tienes tú,
y sólo tú sabes como usarla.
Porque ahora mi alma
aprendió a vivir mejor,
y todo, gracias a ti, mi amor.
Joanna Meminger
allí donde nadie escucha su propia voz,
yo sentí tu llamado hacia mi pecho.
Fue una nota leve, insignificante
quizás para otros,
pero de mucho valor para mí.
El potente rugido del mar
creaba una melodía perfecta
que acompañaba tu grito de amor.
Por un momento me negué a creer;
tanta tristeza había logrado
cerrar las aberturas de mi corazón.
Pero alguien me contó al oído
que la llave del baúl
siempre la tuve yo.
Era momento de buscar esa llave
y abrir mi alma
al verdadero amor.
Sin miedo,
dejando a la soledad
sucumbir en su propio rincón.
Tu mano se extendió entre la niebla,
y tu rostro me sonrió
con emoción.
Me entregaste la dulzura de tus labios,
las miradas en silencio y
las lágrimas de felicidad.
Recuerdo cada noche tus encantos
y deseo, fervorosamente, estar
de nuevo entre tus brazos.
Porque ahora la llave de mi corazón
solamente la tienes tú,
y sólo tú sabes como usarla.
Porque ahora mi alma
aprendió a vivir mejor,
y todo, gracias a ti, mi amor.
Joanna Meminger