ricardo felipe
Poeta recién llegado
Con el paso del tiempo aprendí a darte las gracias,
un corazón bondadoso como el tuyo, sólo merece mi razón y mi respeto,
tú eres la suma de todos mis momentos,
y una oportunidad que la vida brinda,
a quien tanto amor te profesa.
Con el paso del tiempo aprendí a caminar de la mano de tu presencia,
borrando la ausencia con tu carita pintada,
mis percepciones se acurrucaron en el centro de tu pecho,
y yo bauticé a tus entrañas como mi único lecho.
Con el tiempo hallé las respuestas que andaban desaparecidas,
porque nadie me señalaba la ruta de mi osadía,
desde que te conocí, no he dejado de tomarte en cuenta,
y te juro que para mis sentimientos tú eres la única receta.
Con el paso del tiempo, no será necesario buscar nada,
porque es sabido que tú lo llenas todo,
voy a descifrar los enigmas del amor eterno,
para que nunca se apague la luz que emana del centro de tu alma.
Ricardo Felipe
El último bardo
un corazón bondadoso como el tuyo, sólo merece mi razón y mi respeto,
tú eres la suma de todos mis momentos,
y una oportunidad que la vida brinda,
a quien tanto amor te profesa.
Con el paso del tiempo aprendí a caminar de la mano de tu presencia,
borrando la ausencia con tu carita pintada,
mis percepciones se acurrucaron en el centro de tu pecho,
y yo bauticé a tus entrañas como mi único lecho.
Con el tiempo hallé las respuestas que andaban desaparecidas,
porque nadie me señalaba la ruta de mi osadía,
desde que te conocí, no he dejado de tomarte en cuenta,
y te juro que para mis sentimientos tú eres la única receta.
Con el paso del tiempo, no será necesario buscar nada,
porque es sabido que tú lo llenas todo,
voy a descifrar los enigmas del amor eterno,
para que nunca se apague la luz que emana del centro de tu alma.
Ricardo Felipe
El último bardo