marcela ceballos
Poeta recién llegado
Al nacer se conoce el primer amor;
el de una madre,
es como si se sembrase una semilla,
en el vientre, y con su propia, sangre regace, cada
parte de su cuerpo,
con su oxigeno alimentase sus venas,
y con su cuerpo, le abrigase del frío
y le protegiese de cualquier daño, que
pudiese contraer del medio,
lo mas especial es que, con su propio aliento, y fuerza
le permite vivir y dar el primer aliento.
nunca se deja de ser madre, sin importar
si el hijo deja de existir,
es un amor tan grande,
que ni la cobertura total del universo
puede asemejarse a su profundidad.
Es tan inmenso y majestuoso
que convierte a una mujer en creadora,
y lo mejor, semejante y parecida a la
fuerza creadora del universo.
gracias madre, por tu amor,
por dar tu vida, por la de tu hijo
por cada trasnocho,
por permitir que su vida se acoplara a la tuya
y poder existir.
gracias, por cada caricia y ante todo
por todo el tiempo que dedicas
al bienestar de tu hijo.
el de una madre,
es como si se sembrase una semilla,
en el vientre, y con su propia, sangre regace, cada
parte de su cuerpo,
con su oxigeno alimentase sus venas,
y con su cuerpo, le abrigase del frío
y le protegiese de cualquier daño, que
pudiese contraer del medio,
lo mas especial es que, con su propio aliento, y fuerza
le permite vivir y dar el primer aliento.
nunca se deja de ser madre, sin importar
si el hijo deja de existir,
es un amor tan grande,
que ni la cobertura total del universo
puede asemejarse a su profundidad.
Es tan inmenso y majestuoso
que convierte a una mujer en creadora,
y lo mejor, semejante y parecida a la
fuerza creadora del universo.
gracias madre, por tu amor,
por dar tu vida, por la de tu hijo
por cada trasnocho,
por permitir que su vida se acoplara a la tuya
y poder existir.
gracias, por cada caricia y ante todo
por todo el tiempo que dedicas
al bienestar de tu hijo.
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