¡Gracias!
Aunque esa tempestad del sentimiento
entre amores y el deber, amaine ahora
y me permita claridad de pensamiento,
siempre es triste dejar lo que se adora.
Fue tu querer como el vino consagrado,
divino, delicado, agridulce y refrescante.
tu cuerpo, tu alma, tu pasión itinerante
en mí perviven como recuerdo sagrado.
Guardo en tu honor nuestros instantes,
en sitiales de mi tiempo sin más llaves
que el suplicio de las melodías suaves
que subliman el sentir de ser amantes.
Fue duro renunciar, tanto te he amado,
afán fuiste de mi esperanza y libertad.
mas eres libre y yo no, yo estoy atado
a otro amor y a la fuerza de la verdad.
No intento revivir lo que un día fuimos
finalizado ya el amor que nos tuvimos,
hay nostalgia, más no habrá reclamos,
sólo te agradezco lo que nos amamos.
Yo te digo: ¡gracias! Sin rozar tu mano,
sin mirar tu cuerpo, sin sentir tus labios,
sin pensar en nada y nada de resabios,
espero comprendas: Sólo soy humano.
Aunque esa tempestad del sentimiento
entre amores y el deber, amaine ahora
y me permita claridad de pensamiento,
siempre es triste dejar lo que se adora.
Fue tu querer como el vino consagrado,
divino, delicado, agridulce y refrescante.
tu cuerpo, tu alma, tu pasión itinerante
en mí perviven como recuerdo sagrado.
Guardo en tu honor nuestros instantes,
en sitiales de mi tiempo sin más llaves
que el suplicio de las melodías suaves
que subliman el sentir de ser amantes.
Fue duro renunciar, tanto te he amado,
afán fuiste de mi esperanza y libertad.
mas eres libre y yo no, yo estoy atado
a otro amor y a la fuerza de la verdad.
No intento revivir lo que un día fuimos
finalizado ya el amor que nos tuvimos,
hay nostalgia, más no habrá reclamos,
sólo te agradezco lo que nos amamos.
Yo te digo: ¡gracias! Sin rozar tu mano,
sin mirar tu cuerpo, sin sentir tus labios,
sin pensar en nada y nada de resabios,
espero comprendas: Sólo soy humano.