ISANDA
Anabel Barragán
En la inmensidad del mar,
tú,
centro misterioso;real.
Rozas y utilizas
mi voluntad.
En mi mapa llevas
el perfeccionista compás
de ubicaciones claras:
Mi corazón, mi eternidad.
Gracias por tus acompasados dedos,
gracias por tu bello cuerpo,
gracias por tu tenue pelo,
por tu eterno consuelo
de saber que amar
es perder las armas, el sentido, el ego.
Te quise, te querré, te quiero.
Sin igualdad de condiciones,
se que muero
por tocarte.
Mil veces, sin reglas, sin aliento
mordiendo el veneno
de tus ojos guerreros,
verdes, traicioneros.
De profundidad infinita
con miles de miedos.
Quise, querré y los quiero.
Solo un fallo.
Nos separa un universo
circular,
atemporal, sin aristas, ni recovecos.
tú,
centro misterioso;real.
Rozas y utilizas
mi voluntad.
En mi mapa llevas
el perfeccionista compás
de ubicaciones claras:
Mi corazón, mi eternidad.
Gracias por tus acompasados dedos,
gracias por tu bello cuerpo,
gracias por tu tenue pelo,
por tu eterno consuelo
de saber que amar
es perder las armas, el sentido, el ego.
Te quise, te querré, te quiero.
Sin igualdad de condiciones,
se que muero
por tocarte.
Mil veces, sin reglas, sin aliento
mordiendo el veneno
de tus ojos guerreros,
verdes, traicioneros.
De profundidad infinita
con miles de miedos.
Quise, querré y los quiero.
Solo un fallo.
Nos separa un universo
circular,
atemporal, sin aristas, ni recovecos.
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